
EN DEFENSA DEL SERVICIO
PÚBLICO AUDIOVISUAL
LA RADIO Y LA TELEVISIÓN PÚBLICA
DE COBERTURA ESTATAL
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Es un derecho fundamental de los ciudadanos disponer de una oferta audiovisual diversa, gratuita y de calidad y de una información veraz, independiente y plural, que garantice también el acceso universal a la cultura y al entretenimiento, asà como a las posibilidades que abre la sociedad de la información y el conocimiento en el nuevo entorno digital.
En ese sentido, un servicio público estatal de radio, televisión y servicios interactivos, es crucial para salvaguardar la diversidad y la identidad cultural, el pluralismo, la cohesión social, la promoción de las libertades fundamentales y el propio funcionamiento de la democracia.
La radiotelevisión pública estatal ha experimentado en los últimos años una reforma sustancial de su marco normativo, empresarial y tecnológico que le ha permitido avanzar en la democratización de su gestión y en la independencia profesional. Los contenidos e informaciones de la Corporación RTVE se han convertido en los más valorados por los ciudadanos. Sus servicios interactivos, su oferta radiofónica y sus canales temáticos -Clan, Teledeporte y Canal 24 horas- complementan una oferta educativa infantil, cultural y deportiva de enorme rentabilidad social y al alcance de cualquier telespectador.
UN MOMENTO CRUCIAL PARA EL FUTURO DE RTVE
Sin embargo, a pesar de la buena aceptación social y de la acreditada función de servicio público que diferencia a RTVE de las cadenas comerciales, los ciudadanos no tienen garantizado que su actual oferta audiovisual, en términos de variedad, calidad e interés social, pueda ser mantenida en el futuro inmediato.
En un escenario caracterizado por la concentración de grandes grupos empresariales, la multiplicación de canales y la fragmentación de las audiencias, y contradictoriamente con el discurso oficial que otorga a RTVE una función crucial en la formación de valores ciudadanos tan esenciales como el respeto al pluralismo, la independencia o el acceso universal a la Sociedad de la información, RTVE se ve gravemente amenazada por un inestable modelo de financiación que puede provocar su asfixia económica y cuyo único objetivo parece apuntar a un favoritismo polÃtico hacia los canales privados y de pago, en detrimento de unos contenidos -infantiles, culturales, deportivos e informativos- gratuitos y de calidad.
Si el anterior Gobierno del PSOE no fue capaz de garantizar el total de los ingresos previstos en el presupuesto aprobado por las Cortes, poniendo asà en cuestión, en la práctica, el cumplimiento de la misión de servicio público que RTVE tiene encomendada por ley, el actual Gobierno del Partido Popular se ha estrenado con un recorte de 200 millones de euros para la radiotelevisión pública estatal. Y aún no ha despejado si, como propuso hace meses, pretende suprimir uno de los dos múltiples de RTVE, es decir, reducir a la mitad su oferta televisiva. Medidas que supondrÃan una nueva vuelta de tuerca al servicio público, disminuyendo inmediatamente su capacidad de competencia y su peso en la audiencia televisiva española.
EL VALOR DE UNA OFERTA AUDIOVISUAL PÚBLICA
RTVE es un servicio esencial e imprescindible en términos de rentabilidad social, de diversificación, pluralismo e independencia informativa. La asfixia financiera o la desaparición de algunas de sus cadenas supondrÃa una merma de derechos fundamentales de los ciudadanos, como por ejemplo, el poder acceder a unos contenidos infantiles y educativos éticos, disponer de una oferta informativa plural e independiente o tener acceso gratuitamente a importantes eventos deportivos.
La apelación a la situación de crisis económica que los dos principales grupos polÃticos utilizan para recortar la financiación pública o reducir la oferta de canales de RTVE encubre en realidad otro tipo de intereses polÃticos y empresariales, puesto que, en términos de coste-rentabilidad, un recorte del servicio que RTVE presta en la actualidad abocarÃa a los ciudadanos a prescindir de unos contenidos de gran valor social y a pagar -directa o indirectamente- a las cadenas privadas por el acceso a unos contenidos que ahora se disfrutan universalmente, sin cortes publicitarios y de forma gratuita.
Si pusiéramos en valor las horas que los usuarios invierten en disfrutar de estos contenidos de servicio público comprobarÃamos cómo la oferta educativa, cultural, deportiva e informativa -televisiva, on line o radiofónica-, es tan valiosa en términos sociales como en términos económicos. Para los colectivos sociales y los partidos minoritarios, para los agentes sociales, ONGs o asociaciones de consumidores y usuarios, RTVE es la única plataforma que garantiza por ley el derecho de acceso y prácticamente la única ventana que permite proyectar sus actividades al conjunto de la sociedad, además del apoyo a la industria cinematográfica española.
MANIFIESTO EN DEFENSA DE RTVE
En este contexto, los abajo firmantes, ciudadanos y representantes de organizaciones sociales, profesionales y académicas, consideramos que la sociedad española se encuentra en un momento crucial para la consolidación de su modelo de servicio público de comunicación, y expresamos nuestra voluntad de defender la existencia de una radiotelevisión pública:
1. Que reafirme una oferta audiovisual independiente, de calidad y tecnológicamente solvente, con unos medios económicos, técnicos y humanos adecuados a dichos objetivos.
2. Que sea coherente con la demandas de los ciudadanos, ajustándose a criterios de rentabilidad social, y siendo respetuosa con las leyes y directrices que velan por su misión de servicio público.
3. Que sea el principal baluarte y la garantÃa de que prevalezca el interés general y todos aquellos aspectos fundamentales para la creación de una opinión pública libre: veracidad, independencia y pluralidad de la información, protección y promoción de los derechos de la infancia, igualdad de género y edad, defensa de los derechos humanos, apoyo a la educación y a la formación, al desarrollo cultural y a la cohesión social.
4. Que cuente con un modelo de gestión eficiente que sepa rentabilizar al máximo la producción y los recursos propios, con criterios que garanticen la independencia polÃtica y estimulen la profesionalidad, con una financiación pública suficiente que permita el cumplimiento de sus objetivos en consonancia con los modelos audiovisuales de nuestro entorno europeo.
5. Que sea capaz de generar una oferta atractiva, innovadora y de calidad dirigida a grandes segmentos de la población y justificada por su rentabilidad social.
6. Que cumpla un papel estratégico para el desarrollo de las identidades y de las industrias culturales propias y que, conforme a su Estatuto, generalice el derecho de acceso de los grupos sociales y profundice en la objetividad y la imparcialidad de sus informaciones, el pluralismo de opinión, el respeto a las minorÃas y la participación social.
7. Que refuerce su colaboración con otros operadores audiovisuales públicos en los diferentes niveles, -estatal, autonómico y municipal- asà como con las diferentes entidades de radiotelevisión pública en Europa, el Mediterráneo e Iberoamérica, fomentando igualmente la producción independiente.
8. Y, finalmente, que participe de forma activa en el desarrollo de la Sociedad de la Información para todos: radio, televisión digital, alta definición y los servicios interactivos, con una aportación significativa de contenidos y servicios móviles y multiplataforma. En definitiva, que facilite el acceso universal de los ciudadanos a una oferta de interés multimedia e interactiva en abierto, tanto generalista como especializada, mejorando con ello claramente la alfabetización mediática en beneficio del público.
Madrid, Enero de 2012
Descargar 20120101.-Manifiesto en defensa de la RTVE.pdf (37.68 kB)

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